Si hay una receta que grita Halloween por los cuatro costados es esta Tarta Cementerio. Es dulce, es chocolatosa, es facilísima de preparar y además queda tan bonita (y terrorífica) que da pena cortarla… pero solo hasta que das el primer bocado.
Es de esos postres perfectos para preparar en familia o con peques, porque la decoración es puro juego: lápidas, tierra de galleta, huesitos, murciélagos… ¡aquí vale todo! Así que ponte el delantal (y saca tu lado más creativo) que vamos a montar un cementerio de lo más dulce.
Ingredientes (para 8 porciones)
Para el bizcocho:
- 200 g de harina
- 50 g de cacao en polvo
- 150 g de azúcar
- 1 cucharadita de levadura química
- 1/2 cucharadita de bicarbonato
- 2 huevos
- 120 ml de leche
- 120 ml de aceite de girasol
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 120 ml de agua caliente
Para decorar el cementerio:
- 150 g de galletas Oreo trituradas (la tierra perfecta)
- 6 galletas rectangulares (para las lápidas)
- 100 g de chocolate negro
- 50 g de mantequilla
- Dulces de Halloween: huesos de gominola, calabazas, fantasmas, arañitas… ¡lo que tengas por casa vale!
Tiempo estimado
Preparar esta maravilla te llevará más o menos 1 hora y 40 minutos… aunque la decoración se te va a pasar volando de lo entretenida que es.
Cómo preparar la Tarta Cementerio de Halloween
Vamos con el bizcocho. Precalienta el horno a 180ºC y engrasa un molde rectangular (cuanto más grande, más espacio para tu cementerio). En un bol, mezcla todos los ingredientes secos: harina, cacao, azúcar, levadura y bicarbonato. En otro bol bate los huevos con la leche, el aceite y la vainilla. Junta las dos mezclas y añade el agua caliente poquito a poco. Remueve hasta que quede una masa bien homogénea.
Vierte la masa en el molde y hornea durante 25-30 minutos. Pincha con un palillo y si sale limpio… ¡bizcocho listo! Déjalo enfriar bien (importantísimo antes de decorarlo).
Mientras enfría, derrite el chocolate negro con la mantequilla. Cuando tengas el bizcocho frío, cúbrelo entero con esta mezcla y, sin perder ni un segundo, espolvorea por encima las galletas Oreo trituradas. Aquí ya empieza a parecer un auténtico cementerio.
Ahora viene la parte más divertida: la decoración. Escribe en las galletas “RIP”, “HELP” o cualquier mensaje tenebroso que se te ocurra, usando chocolate derretido o un lápiz pastelero. Clávalas como si fueran lápidas en tu tarta.
Reparte por encima huesitos de gominola, calabazas, fantasmas, arañas… lo que tengas y más te guste. Cuanto más terrorífico y recargado, ¡mejor!
¿Te apetece llevarlo al siguiente nivel? Haz unos árboles secos o murciélagos derritiendo un poco más de chocolate y dándole forma sobre papel de horno. Déjalo enfriar y colócalos en tu cementerio dulce.
Ideas extra para decorar (y dejar flipando a todos)
- Añade gusanos de gominola asomando por la tierra.
- Usa un poco de mermelada de fresa para un toque sangriento.
- Coloca luces LED alrededor de la bandeja para un ambiente tenebroso total.
Resultado final: un postre de Halloween que da pena comer… pero más pena no probarlo
Esta Tarta Cementerio es todo lo que quieres en un postre de Halloween: fácil, divertida, terroríficamente bonita y tan rica que no va a quedar ni una lápida en pie. Perfecta para fiestas, para sorprender en casa o para disfrutar de una tarde creativa cocinando en familia.
Porque si algo está claro es que Halloween también se celebra en la cocina… y con chocolate, mejor todavía.