Nada grita más Halloween que una tarta Red Velvet sangrienta. No solo es preciosa y espectacular en la mesa, también está de escándalo. Su sabor mezcla lo mejor del cacao con la cremosidad del queso… y ese toque de color rojo intenso la convierte en la estrella absoluta de cualquier fiesta.
Además, es una receta perfecta para preparar en familia y dejar que los peques participen en la decoración. Aquí vale todo: imaginación, creatividad y un poquito de «terror» comestible.
¿Vamos al lío? ¡Esta tarta está lista para triunfar (y asustar un poco)!
Ingredientes para el bizcocho (3 moldes de 15 cm)
- 90 ml de aceite de oliva suave
- 240 g de azúcar
- 2 huevos M
- 1.5 cucharadas de cacao puro en polvo
- 1 cucharadita de colorante rojo en gel
- 2 cucharaditas de esencia de vainilla
- 200 ml de leche entera
- 1 cucharadita de zumo de limón
- 225 g de harina de repostería
- 3/4 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1.5 cucharaditas de vinagre blanco
Para la crema de queso
- 200 g de queso crema frío
- 120 g de mantequilla a temperatura ambiente
- 300 g de azúcar glas
Para la decoración sangrienta
- 50 ml de piping gel o miel
- Colorante rojo en gel
- Jeringas o manga pastelera para hacer los chorretones
Tiempo total aproximado
Preparar la masa: 30 minutos
Hornear: 30 minutos
Montar y decorar: 30 minutos
Total: 1 hora y 30 minutos (más tiempo de enfriado)
Cómo preparar esta Tarta Red Velvet terroríficamente deliciosa
Empieza precalentando el horno a 180°C. Engrasa los moldes y ponles papel de horno para que luego desmoldar sea fácil.
Haz tu propio buttermilk casero mezclando la leche con el zumo de limón y dejándolo reposar unos 10 minutos. Se cortará un poco, no te asustes, es lo normal.
En un bol grande bate el aceite, el azúcar y los huevos hasta que la mezcla esté bien integrada. Tamiza la harina con el cacao y añádelo en varias tandas, alternando con el buttermilk.
En un vaso pequeño mezcla el bicarbonato con el vinagre. Verás cómo burbujea como una pócima mágica. Añádelo rápidamente a la masa y remueve bien.
Es momento de añadir el colorante rojo y la vainilla. Echa hasta que el color sea intenso y súper Halloween.
Reparte la masa entre los moldes y hornea durante 25-30 minutos. Deja enfriar muy bien antes de desmoldar. Si los bizcochos tienen barriga, recórtala con un cuchillo para dejarlos nivelados.
Cómo preparar la crema de queso
Bate la mantequilla con el azúcar glas a velocidad bajita (¡esto siempre acaba nevado si no tienes cuidado!). Añade el queso crema frío y sigue batiendo hasta tener una mezcla cremosa y firme.
Guárdala en la nevera unos 15 minutos para que coja cuerpo.
Montaje y decoración final de la tarta
Coloca el primer bizcocho y ponle encima una capa generosa de crema de queso. Repite con las otras capas y luego cubre toda la tarta por fuera. Alisa con una espátula y mete en la nevera una hora para que esté firme.
Llega el momento estrella: la sangre comestible. Mezcla el piping gel (o miel) con colorante rojo hasta tener el tono más escalofriante que puedas. Con una manga pastelera, jeringa o una simple cucharita, deja que caigan chorretones por los bordes y también por arriba.
Para un final dramático, coloca jeringas con sangre falsa, un cuchillo de juguete o lo que se te ocurra para darle el toque creepy.
Ideas extra para decorarla
- Arañas comestibles: con bombones redondos y patas de regaliz.
- Mini cementerio: galletas en forma de lápidas y galleta triturada como tierra.
- Fantasmas simpáticos: con merengue o fondant blanco.
¿Cuándo preparar esta Red Velvet sangrienta?
Es perfecta para una fiesta de Halloween, como postre estrella de una cena temática, para regalar a algún fan del terror… o simplemente para darte el gusto de preparar algo bonito, rico y que da un poquito de susto (pero del bueno).
Eso sí… te aviso desde ya: esta tarta desaparece en un visto y no visto.